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Aula Abierta

Bioconstrucción

Rosario Etchebarne: “La bioconstrucción no es simplemente otro sistema constructivo”

Por Aula Abierta

Con más de tres décadas de experiencia, la clase abierta de la arquitecta permite acercar distintas posibilidades a partir de un cambio en los paradigmas de construcción. “Es también una respuesta al cambio climático y a los desafíos ambientales”, asegura.

Rosario Etchebarne es licenciada en Arquitectura, y se desempeña actualmente en la escuela y estudio Tierra al Sur (en Uruguay), con más de 30 años de experiencia en diseño y construcción de casas de tierra.

En el marco de la Diplomatura en Bioarquitectura UTN, organizada por Aula Abierta con el auspicio de la Federación Argentina de Arquitectos y la Federación Panamericana de Arquitectos, Etchebarne brindó una clase abierta para compartir experiencias sobre la construcción de hábitats sostenibles y casas de tierra que viene realizando junto a diferentes equipos desde la década de 1990. “Trabajar en redes me parece una forma de relacionarnos y de contribuir a un mundo más sostenible”, asegura.

Para Rosario, hoy “mucha gente habla de sustentabilidad y conoce todos los objetivos de desarrollo sostenible, pero hay que practicarlo, hay que vivir de esa manera”.

Desde su experiencia, y no de teorías de otros profesionales, aborda su proyecto de arquitectura de tierra que inició cuando tenía 30 años. “A fines de la década de 1980 no había internet, solo cartas para contactar con gente de Francia o Alemania, quienes venían a América a ver la arquitectura de tierra que había aquí. Uno debe empezar a hacer: a veces veo gente que toma un taller tras otro, un curso tras otro. Está bien formarse, pero también hay que buscar cómo comenzar a construir, salir de esa plataforma teórica”.

¿Por qué construir casas de tierra? Para Rosario, porque nos interesa vincularnos con materiales naturales que permiten la construcción de un hábitat sostenible. “Nos interesa compartir que una casa de tierra no es simplemente un sistema constructivo: es una respuesta al cambio climático y a los desafíos ambientales”, asegura.

Y agrega: “Un hábitat no es sólo el espacio dentro de las paredes en las que habitamos; es también nuestra huerta, la recolección de agua de lluvia, y la incorporación de energía solar, tanto para proveer electricidad como para calentar el agua”.

Nos interesa recuperar el sentido de comunidad, en el núcleo familiar o en el vecindario, donde puede estar la casa de los padres, la del hijo al crecer, la del hermano. Nos interesa conservar el patrimonio sin derribar todo para construir edificios de obra seca, y fomentar el diálogo de saberes”, detalla.

Un diálogo de saberes

Rosario Etchebarne elige una definición que engloba muchas cosas: “Las casas de tierra representan pasado, presente y futuro”, y es necesario construir “un diálogo de saberes”.

Para la arquitecta, aunque ha habido un crecimiento de grupos o empresas que construyen cada vez más casas de tierra, y un incremento pequeño en la investigación de las universidades, la demanda supera ampliamente lo que se ofrece.

“El desarrollo de investigación en arquitectura de tierra sigue siendo limitado. La regeneración de saberes y la valorización del patrimonio cultural están avanzando, aunque muchas iniciativas aún son invisibilizadas”, dice.

Ejemplos de diversos tipos de construcción

En la clase abierta, detalla ejemplos sorprendentes realizados en distintas regiones a lo largo de los años y que muestran las diversas posibilidades de construcción natural. En varios puntos, desarrolla las culturas constructivas y cómo utilizan los componentes naturales de cada lugar.

“Diseñamos las casas de manera bioclimática, orientándolas al norte y cerrándolas al sur, con ventilación cruzada para optimizar la humedad relativa interior. El proceso constructivo es formal y profesional, incluyendo criterios de seguridad. Cada equipo de bioconstrucción incorpora sus propias herramientas”, detalla Rosario sobre los procesos de trabajo.

Arcilla, maderas, piedra, cañas, paja, forman parte de las distintas etapas constructivas. “La arquitectura natural nos permite involucrar toda nuestra creatividad”.

“Trabajamos la arcilla en tres estados: seco para bloques de tierra comprimida, plástico para adobe, y líquido para barbotina, que usamos en fajina y quincha”, dice Rosario, y agrega que “la bioconstrucción y la arquitectura bioclimática natural emplean tres métodos de estabilización de arcilla: mecánica, como en el pisadero; física, al agregar paja; y química, con la adición de cal o cemento”.

“La innovación, los talleres y la permacultura se integran con lo que podemos investigar y comprobar en la universidad. Es importante sumar, no restar. No debemos quemar una casa de adobe por la presencia de vinchucas; en lugar de destruir, deberíamos llevar un arquitecto que ayude a revocar el rancho y un médico o un agrónomo que aborde el problema de la vinchuca”.

La academia debe seguir investigando, certificando y valorando el saber del hombre y la mujer rural, y esto debe estar atravesado por talleres prácticos que incluyan a personas que quizás solo completaron la primaria, pero desean aprender para autoconstruir su casa”, cierra.

Nuevos paradigmas

Hoy en día, según las Naciones Unidas y el grupo CRAterre, con sede en Francia, más de la mitad de la población mundial vive en casas de tierra en diferentes climas y culturas. La arquitectura de tierra existe y muchas veces no la notamos”, dice Rosario, quien cree que “es inspirador ver nuevos paradigmas culturales tomando forma”.

Para cerrar, destaca que la bioconstrucción “es más apta para zonas suburbanas, rurales o semirurales, por lo que muchas personas están optando por mudarse fuera de las ciudades. Vivir en un centro urbano puede ser complicado y poco saludable, así que, si estás en la ciudad, quizás puedas tener una pequeña huerta en la terraza y manejar tus residuos orgánicos. Pero la bioconstrucción en un centro urbano no es el camino más sencillo”.

Etchebarne dice que cada vez el interés por diseñar y construir con materiales naturales es mayor. No se trata de convencer al cliente, sino que “la persona ya llega decidida a vivir de manera más natural en todos los aspectos, desde la alimentación hasta la educación de sus hijos. No es simplemente otro sistema constructivo”.

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