Michael Reynolds: “Buscamos una manera más sensata y menos estresante de vivir en el planeta”
En la clase abierta «Historia, inspiración y evolución de las Earthships», Reynolds asegura que su proyecto de Bioarquitectura es “pensar en términos de encontrar los fenómenos naturales del planeta para nuestro sustento como civilización”.
El pensamiento impulsor detrás de todo el trabajo de Michael Reynolds es tan simple de definir como complejo de implementar: buscar activamente y de forma lógica una manera más sensata y menos estresante de vivir en este planeta.
La Bioarquitectura consiste en lograr el sustento a partir de los fenómenos terrestres. “Si suficientes personas van en esa dirección, el sistema en el que vivimos ahora, que está fallando, dejará de ser representativo”, asegura en la clase abierta “Historia, inspiración y evolución de las Earthships.
“Estamos abordando seis puntos para el sustento humano: alimentos, aguas residuales, manejo de basura, comodidad sin combustibles fósiles, agua y electricidad”, destaca Reynlods. “Si abordamos estos seis puntos, la Bioarquitectura se convierte en la búsqueda activa y lógica del sustento y la serenidad para el planeta y las personas. Hay mucho estrés y destrucción del planeta implicados en la forma en que están las cosas ahora. Esta forma es más lógica y activa”.
Para Reynolds, nuestro mentor sería un árbol y su mecánica virtuosa de subsistencia. Un árbol encuentra los fenómenos del planeta para mantenerse vivo; absorbe el CO₂ y produce oxígeno, creando una relación simbiótica; obtiene energía del sol; deja caer sus hojas al suelo, que se convierten en tierra sin envoltorios; absorbe la humedad y los nutrientes, y utiliza los fenómenos del planeta para su sustento. “Cuando muchos árboles se agrupan, forman un bosque. Y nadie dice nunca que hay demasiados árboles; son parte de este planeta y lo han moldeado”, destaca.
“Posiblemente intentamos emular esto. Sin embargo, cuando muchos nos agrupamos, no replicamos lo que hacen los árboles, sino todo lo contrario. Los humanos no hemos encontrado una forma adecuada y lógica de manejar nuestros desechos ni nuestra basura: simplemente la acumulamos”, detalla.
“Por eso usamos neumáticos y botellas de vidrio y plástico. Todas estas cosas suelen funcionar mejor que muchos de los materiales que se compran en tiendas de construcción, y son gratuitos; necesitamos deshacernos de ellos. No hay nada que se pueda comprar que sea mejor que una botella de vidrio duradera o un neumático”.
El modelo más actual de las Earthships combina los seis puntos con 55 años de aprendizaje, en un diseño que puede fabricarse y construirse en todo el mundo, hecho por personas para sí mismas. “Debemos aceptar que tenemos que abordar estos seis puntos en cada edificio, porque actualmente están siendo gestionados por gobiernos y corporaciones, y esto nos está destruyendo a nosotros y al planeta. Tenemos que vivir directamente con estos fenómenos, y eso es lo que hacen esas naves”.
Una historia de evolución
La historia de las Earthships comenzó de la mano de Michael Reynlods a comienzos de la década de 1970, y con el correr de los años se evolucionó a la nave tierra actual: una serie de construcciones hechas de llantas, con un invernadero que aprovecha toda la longitud del edificio para recolectar el sol. Desde la primera pasaron por muchas versiones y con muchas lecciones aprendidas. “Finalmente, uno que repetimos mucho llamamos el modelo global de nave tierra, se ha convertido en el producto de toda esta evolución, aunque sigue desarrollándose”, destaca Reynlods.
La manera en la que trabajan sobre los seis puntos centrales de la bioarquitectura, les da la pauta del fortalecimiento de un proyecto en expansión.
“Un aspecto muy importante de todo esto es que no queremos quitarle a la gente la ‘casa de ensueño’ de cualquier país, pero esos sueños ya no son tan realistas con todo lo que está ocurriendo en el planeta. Debemos enfocarnos en cuidar a las personas, asegurándonos de que tengan sustento de una manera completamente autónoma”, dice. “Las viviendas y edificios representan aproximadamente un tercio de todos los gases de efecto invernadero en el planeta actualmente”, agrega.
Con respecto a los últimos avances o descubrimientos, Reynolds dice que todo es una evolución constante. “Mi favorito en este momento en términos de esa evolución, es el rendimiento. Rendimiento significa más que solo mantenerse caliente o tener eficiencia eléctrica; significa adaptabilidad y ser capaz de integrarse con la naturaleza humana. Creo que el diseño de la unidad es lo que más me entusiasma, y me doy cuenta de que el concepto en sí es más importante que mi aplicación. El concepto es que las personas se encuentren con los fenómenos del planeta para su sustento y tomen el control de sus vidas y del planeta con una motivación constructiva, en términos de reducir nuestra huella de carbono”.
Sobre el futuro
¿Tenés alguna expectativa en cuanto al futuro del bioarquitecto, en cómo se desarrollará?
–Vemos que los sistemas actuales nos están fallando a nosotros y al planeta. Este concepto es una forma de alejarnos de eso. No podés alejarte de algo si no tenés un lugar mejor al cual ir. Hemos descubierto ese mejor lugar, y si logramos que la gente lo comprenda, se convertirá en una búsqueda activa y lógica de una mejor forma de vivir. Ya vimos que da frutos, así que sigo en esa dirección y creo que este pensamiento puede ser contagioso.
–¿Qué se necesita para masificar las Earthships y cómo contribuir a este avance?–Lo importante es entender que hay un camino allí. No podemos enseñar a toda la gente del planeta a construir una aeronave o a construir una para cada persona, pero sí podemos crear un «virus» que se propague y dirija las cosas en esa dirección. Aunque no puedo delinear exactamente hacia dónde irán las acciones, si logramos que piensen de cierta manera, sus acciones seguirán. Lo más importante que podemos hacer ahora es pensar en términos de encontrar los fenómenos naturales del planeta para nuestro sustento como civilización.