Permacultura para Refugiados: un proyecto transformador de espacios y vidas
El proyecto nació hace menos de una década con el fin de ofrecer soluciones prácticas y sostenibles para asentamientos humanitarios. Su impulsora, Rosemary Morrow, asegura que desde que conoció la permacultura ya no quiso hacer otra cosa.
“Al ver esta tierra de permacultura, me siento animado a trabajar en esta zona y quiero ser el primer joven en Afganistán que haga la primera granja”. Las palabras del estudiante afgano Bahar’s Dream son una prueba clara de que el proyecto creado por Rosemary Morrow llamado Permacultura para Refugiados (P4R, sigla de Permaculture For Refugees) es mucho más que una gran idea de transformación.
“Quiero ser un estímulo para que otros hagan este trabajo y comprendan que la mejor manera de mantener viva la naturaleza es el método de permacultura”, completa.
P4R es una red global que reúne a educadores, líderes comunitarios y profesionales con experiencia en trabajar con refugiados, desplazados y administradores de campamentos en contextos físicos, climáticos y culturales diversos.
Fue fundada tras un taller sobre permacultura en la Convergencia Europea de Permacultura en Bolsena, Italia, y busca ofrecer soluciones prácticas y sostenibles en asentamientos humanitarios.
Desde entonces, la red creció significativamente, en la capacitación de formadores y en la colaboración para transformar los asentamientos en comunidades productivas diseñadas mediante permacultura para permitir su integración en las regiones locales.
Los valores que guían este proyecto de Morrow son los de la ética de la permacultura: cuidado de las personas, cuidado de la tierra, reparto justo.
“Descubrí la permacultura hace casi 40 años y no he querido hacer nada más”, asegura Morrow en una clase abierta. “La permacultura es un sistema de diseño con aplicación universal, por lo que es algo maravilloso que se puede aplicar en entornos diferentes”.
Rosemary Morrow vive en Blue Mountains (Australia), y como diseñadora en Permacultura y docente desarrolló trabajos de asistencia, huertas y relocalizaciones por más de dos décadas en Afganistán, India, Camboya, Vietnam, Albania, África, Indonesia y Australia, entre otros países. “Mis estudios influyeron, pero también influyó que pude viajar mucho y pude observar otras culturas y tradiciones y probar la permacultura a nivel mundial”, agrega.
Un enfoque transformador
P4R nació del reconocimiento de que los campamentos de refugiados suelen ser lugares inhumanos y mal adaptados a las necesidades de sus habitantes.
En 2019, un pequeño equipo emprendió un proyecto para demostrar que la permacultura podía ser una herramienta efectiva en estos contextos: diseñaron cursos de Diseño de Permacultura (PDC) para personas de distintas edades, culturas, religiones y nacionalidades.
El impacto fue notable: formaron 250 personas, entre refugiados, personal de organizaciones y aldeanos locales. En pocos meses, miles de personas integraron prácticas de permacultura, como viveros y huertos, mejorando la calidad de vida y la seguridad alimentaria en sus comunidades.
Resultados duraderos
El éxito inicial inspiró a otras organizaciones. La permacultura se expandió rápidamente, demostrando ser una estrategia eficaz y replicable, ofreciendo soluciones prácticas y también esperanza.El proyecto P4R se ha consolidado como una red global con una visión común de difundir ampliamente el conocimiento de la permacultura. La idea no es sólo enseñar a las personas desplazadas sino desarrollar un modelo donde los enseñados puedan enseñar a otros en campamentos, comunidades de reasentamiento y organizaciones locales.