Pablo Culell: “Hay mucha diversidad y eso permite crear con mucha libertad”
El socio fundador de la productora Underground analiza el presente de la industria audiovisual. “Más allá de cuestiones técnicas, desde el punto de vista creativo debemos generar emoción”, asegura. “El marginal” como caso de éxito internacional.
Pablo Culell es socio fundador de Underground, una productora audiovisual que desde Argentina se convirtió en una referencia para toda Latinoamérica. Hace unos años pasó a integrar NBC Universal / Telemundo, para producir contenidos para toda la región.
En la clase abierta “Internacionalización en el mercado audiovisual actual”, el productor y guionista cuenta cómo ve el presente de esta industria en permanente transformación y analiza las oportunidades que se abren en el contexto actual.
La fusión de su empresa con uno de los mayores conglomerados mundiales les permitió sumar “una espalda desde el punto de vista económico, contactos internacionales y toda la experiencia a nivel de superproducciones”; por otro lado, seguir ofreciendo “esa independencia desde el punto de vista creativo de haber trabajado en una narrativa por momentos disruptiva, diferente a lo que comúnmente se ve en las series que se hacen en la Argentina”.
“Desde lo visual, desde el contenido específico, hay una búsqueda de hacer algo distinto, pero que también sale de manera genuina. Eso se ve a lo largo de toda la historia de nuestras series y nuestras tiras”, detalla. “Se fijaron en una factura nuestra de realización muy europea, de una manera de contar, de narrar, pero también con un nivel de recursos humanos, técnicos, de postproducción que se asemejan también a las series americanas”.
“La idea era que, al momento de fusionarnos, no perdiéramos la esencia. No tendría ningún sentido comprar una empresa, fusionarse y hacerle perder la esencia por la que se compró. La libertad con la que trabajamos, la búsqueda permanente de nuevas estructuras narrativas, de nuevas líneas argumentales, y la capacidad que tiene Sebastián Ortega como showrunner principal y líder, era lo que ellos querían conservar”, agrega.
Generar emociones
Un tema en el que Culell hizo hincapié durante la clase abierta es en cómo se presentan proyectos a grandes compañías y algunas pistas sobre los guiones. “Nunca se envía el proyecto de una. Primero uno lo tiene que registrar, presentarse, contar antecedentes. Las personas que se ocupan de recibir proyectos les van a hacer firmar un documento que tiene que ver con los derechos legales y con la confidencialidad, para que nadie después dude de ningún problema de plagio ni nada que se le parezca, y una vez que eso está firmado se recibe el proyecto”.
“Estamos en un momento de gran demanda de ficción. Hay una gran oportunidad, y por nuestra manera de contar, y esa capacidad de riesgo que en otras partes de Latinoamérica no tienen, la suma de esas virtudes hace que seamos muy seductores”, dice.
A la hora de abordar una historia o un guion, dice: “Más allá de las cuestiones técnicas, desde el punto de vista de lo creativo tiene que generar emoción. No congoja o que te haga llorar, sino que te provoque emociones fuertes, que lo leas y te atrape lo que estás leyendo. Que lo imagines visualmente y digas: esto va a hacer que el público esté enganchado”.
“No tiene que ver con que sea thriller o la acción, no importa el género. Sí tiene que haber un camino muy claro de narración: tiene que estar la narración clásica de principio, nudo y fin, donde los primeros cinco o 10 minutos sucede algo importante al protagonista que va a hacer que le cambie su destino, y a partir de ahí lo acompañamos para vencer esos obstáculos y lograr su fin o su sueño”.
“No es que todo lo que buscamos tiene que ser un relato clásico americano, puede tener una estructura disruptiva, distinta, pero dentro de esa estructura tenés que encontrar el lenguaje de narración clásica. Si no es comprensible para el gran público difícilmente llegue y difícilmente lo puedas vender”, asegura.
“El marginal”, un caso de éxito
Un ejemplo es “El marginal”, proyecto emblema de la productora, que se fue transformando con el correr de los años. Que la historia carcelaria haya tenido llegada mundial, más allá de reversiones (como El recluso), tiene su explicación en la universalidad de la narrativa.
“Hay una identificación desde nuestras sociedades de lo que sabemos de una cárcel, de lo que creemos de una cárcel, de lo que creemos del sistema de justicia, pero también con una gran alegoría de país: quiénes están adentro y quiénes están fuera; quiénes marcan los límites y quiénes los cumplen. La gente puede ver y sentirse identificada tanto en la Argentina como en cualquier país de Latinoamérica porque hace nuestra idiosincrasia, para bien y para mal”.
Para otros mercados, además, hay algo de una cuestión exótica de lo que significa una cárcel de Latinoamérica. “Nos pasa cuando vemos una novela turca y tal vez es un melodrama básico de género, pero al mismo tiempo tenemos una cosa exótica de la idiosincrasia de los turcos.
Además, pasa un poco a nivel general “del morbo que genera el encerramiento, de esa alegoría del mundo de la corrupción y la idiosincrasia que nos hace cercanos. Y esa fascinación por los villanos que tienen casi todas las series: es un tema de la sociología, que los grandes villanos hacen las grandes series”.
Libertad para narrar
Para Pablo Culell, lo que te permite trabajar para diferentes plataformas es “la libertad para poder narrar”. Y detalla: “Antes, a lo mejor buscabas para una serie una estructura clásica de cada episodio, y ahora capaz que la estructura es de los 10 episodios. Vas encontrando distintas maneras para cada uno. Hay series con capítulos de distinta duración, o que se alejan del personaje central hacia otro secundario. Si vos lo ves como unidad es como si vieras distintas piezas, pero cuando unís todo es una obra en sí misma”.
También destaca que hay lugar para obras de autor, disruptivas, en las que podés hacer algo totalmente distinto. “A lo mejor, a la plataforma no le da una gran visibilidad ni se transforma en una serie muy popular, pero le da premios, prestigio, o un diferencial para tratar de que esa plataforma tenga este tipo de contenidos que no tienen las otras”.
“Existe todo, y lo que está bueno es la diversidad. Hay mucha diversidad y eso te permite crear con mucha libertad, claro que dentro de parámetros pues nunca hacemos solamente lo que se nos da la gana, porque esto es negocio con pretensiones artísticas”, cierra.