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Aula Abierta

Educación

Bullying: del silencio a la acción educativa

Por Aula Abierta

Claves para comprender y abordar el acoso escolar: señales, rol adulto y vida digital. La prevención empieza con presencia, escucha y guía.

Hablar de bullying no es sumar etiquetas, es entender qué pasa, por qué pasa y qué hacemos los adultos. En su clase, María Zysman —referente en convivencia escolar— recorre la historia reciente del término y advierte sobre sus extremos: tratar todo como bullying o negar su existencia. Entre esos polos, propone una mirada situada, con foco en el sufrimiento, la prevención y el acompañamiento concreto.

Comprender para intervenir: qué es y cómo se sostiene

Zysman despeja malentendidos: no buscamos rótulos sino comprender las dinámicas grupales que sostienen el hostigamiento. Importa la duración en el tiempo, el desequilibrio de poder y el papel de los espectadores. Lo dice con precisión:

“El bullying consiste en humillar a otra persona de una manera cruel y sin límites, con el objetivo de hacer que se siente desvalorizada ante los demás.”
La víctima no puede salir sola; por eso, la clave no es “resistir” sino interrumpir la dinámica grupal que festeja o legitima la agresión. Distinguir bullying de otros conflictos permite actuar a tiempo y con criterios claros.

Zysman invita a mirar señales dentro y fuera de la escuela: retraimiento, llanto frecuente, aislamiento en recreos, cambios bruscos en el estudio o el sueño, hipervigilancia en redes. Y recuerda que el dolor no se mide con la vara adulta: minimizarlo perpetúa el daño.

Presencia adulta, medios y vida digital: cuidar sin miedo

La prevención depende “en un 100% de los adultos”: docentes, familias y referentes. Estar atentos y disponibles, hablar a tiempo, construir protocolos adaptados a cada institución y resguardar la confidencialidad en cada intervención. En casa, el camino es la confianza:

“Los padres deben trabajar con los niños desde un lugar de confianza, no desde el miedo, para que sientan que pueden venir a ellos si algo les preocupa.”
En redes y medios, Zysman alerta sobre el sensacionalismo y la exposición de menores. No se trata de prohibir internet, sino de enseñar usos responsables, acompañar, poner palabras y reconocer riesgos sin pánico moral.

También desarma falsas causas:

“El bullying no tiene como causa la condición física, la belleza, el origen, la orientación sexual, entre otras cosas. Estas son excusas que utilizan quienes no saben qué hacer con su odio.”


La raíz está en injusticias, rivalidades, celos, desigualdades y en comunidades que toleran la falta de respeto. Por eso, la escuela necesita tiempos, talleres y acuerdos; y los chicos, un aula que habilite la palabra, la empatía que se vuelve acción y la educación emocional desde edades tempranas.

La salida no es individual ni inmediata: es pedagógica, institucional y comunitaria. Implica detectar temprano, cuidar la privacidad, intervenir con firmeza y sostener en el tiempo. Porque la presencia adulta —sin gritos ni negaciones— es el primer antídoto contra la crueldad.

👉 Mira la clase completa con María Zysman sobre prevención e intervención en bullying y ciberbullying, y lleva estas claves a tu escuela y comunidad.

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