Aprender haciendo: la transformación educativa con metodologías activas
Diseñar experiencias para cada clase. Las metodologías activas proponen que los estudiantes se conviertan en protagonistas del aprendizaje.
En la clase abierta con Marisa Conde, experta en educación, tecnología y videojuegos, exploramos cómo transformar la enseñanza a través de las metodologías activas. Su propuesta combina el aprendizaje basado en proyectos (ABP) y el aprendizaje basado en juegos (ABJ), invitando a docentes a pasar del aula tradicional a una experiencia inmersiva, participativa y significativa.
Un aula que se construye como un juego
Marisa propone pensar el aula como un espacio en “modo Beta”, siempre en desarrollo, donde estudiantes y docentes aprenden juntos. Su enfoque se centra en la co-creación de proyectos a partir de los intereses, preguntas y preocupaciones de los estudiantes.
“La pregunta esencial que planteamos debe ser movilizante, involucrar a todos los participantes y no tener una respuesta simple.”
Cada proyecto es una oportunidad para investigar, dialogar y tomar decisiones, fortaleciendo habilidades del siglo XXI. La docente subraya que la planificación es clave, pero también la flexibilidad: diseñar un camino claro sin perder la capacidad de adaptarse a lo inesperado. Escuchar a los estudiantes, atender a las dinámicas grupales y acompañar la búsqueda de información son parte de ese equilibrio entre guía y libertad.
Jugar para aprender, aprender colaborando
En su clase, Marisa presentó herramientas concretas para potenciar la creatividad y el pensamiento crítico: la matriz FODA, la espina de pescado o los Seis Sombreros para Pensar de Edward de Bono. Todas estas dinámicas invitan a mirar los problemas desde múltiples perspectivas y a reemplazar la crítica inmediata por el intercambio constructivo.
“Fomentamos el trabajo colaborativo entre estudiantes de diferentes asignaturas, ya que en la vida real, las soluciones a problemas involucran múltiples conocimientos y perspectivas.”
La evaluación, explica, también debe ser parte del aprendizaje y no su final. Las rúbricas, los checklists y la evaluación entre pares permiten a los estudiantes comprender el proceso, no solo el resultado. Así, el aula se transforma en un laboratorio donde se construye conocimiento en comunidad.
El aprendizaje basado en juegos (ABJ) ocupa un lugar especial en su propuesta. Marisa resalta que los juegos —ya sean digitales o de mesa— no solo entretienen: despiertan la curiosidad, desarrollan habilidades y fortalecen la colaboración.
“Los juegos de mesa ofrecen una amplia gama de posibilidades educativas y de entretenimiento. Pueden ser una herramienta valiosa para el aprendizaje, el desarrollo de habilidades y la exploración de diferentes temáticas.”
Hacia un aprendizaje híbrido y significativo
Las metodologías activas, señala, pueden aplicarse tanto en el aula presencial como en entornos híbridos o virtuales. Juegos de escape, simulaciones o dinámicas digitales abren la posibilidad de aprender sin fronteras físicas. Lo esencial, dice Marisa, es crear experiencias que los estudiantes recuerden porque los involucran emocional y cognitivamente.
Al cerrar la clase, dejó una pregunta que sintetiza su visión transformadora:
“¿Qué podemos hacer de manera diferente para que el aprendizaje de nuestros estudiantes sea verdaderamente significativo y memorable, sirviéndoles en su vida diaria?”
Una educación activa, creativa y flexible no busca reemplazar el esfuerzo, sino darle sentido. Se trata de enseñar a aprender, de jugar con propósito y de construir juntos los aprendizajes que transforman la escuela y la vida.
👉 Mira la clase completa “Cómo transformar la educación con metodologías activas”, con Marisa Conde, en nuestro canal de YouTube.